En lo que expertos ya califican como “el índice de la crisis de identidad de las Honduras”, Lil Arturo emitió un comunicado oficial en su cuenta de X, antes Twitter, para aclarar que no es, en ninguna circunstancia, presidente del Banco Central de Honduras, pese a su “lamentable pero persistente parecido” con Roberto Lagos.

“Quiero ser claro: mi historial incluye intentar dominar el mundo con planes cuestionables, no la política monetaria de un país, Ser villano sí, pero no tanto, lo mío es el crimen clásico, no la inflación”, declaró el villano, visiblemente cansado de recibir solicitudes para ajustar tasas de interés, controlar la inflación y devolverle el Dinero a los Inversionistas de Koriun.
La confusión habría iniciado en redes sociales, donde usuarios comenzaron a notar similitudes entre el icónico antagonista de Las Chicas Superpoderosas y el funcionario hondureño. Desde entonces, Lil Arturo asegura que ha recibido múltiples correos solicitando estabilidad cambiaria, a lo que ha respondido —según él— “No sé nada del supuesto Lempira”.
Por su parte, fuentes cercanas al Banco Central de Honduras no confirmaron ni desmintieron la situación, aunque admitieron que “algunas decisiones recientes ya estaban generando dudas por sí solas”, en aparente referencia a la repentina incomodidad institucional con ciertos billetes de 200 lempiras que incluyen el rostro de Berta Cáceres, figura que —según versiones no oficiales y para su suerte— está resultando más fácil de retirar de circulación que ponerse a trabajar en la inflación.
Mientras tanto, el villano pidió respeto a su imagen y advirtió que tomará acciones legales si continúa siendo vinculado con responsabilidades técnicas que, según sus propias palabras, “requieren un nivel de maldad completamente distinto, L 300,000.00 no se sacan jamás en mi profesión de Villano”.