En una denuncia ficticia presentada ante la Secretaría del Trabajo, exempleados del canal HCH alegaron esta semana haber sido obligados a servir como piezas humanas en el tablero de ajedrez personal que Eduardo Maldonado mantiene en los terrenos de su residencia en la colonia Lomas del Guijarro.
“No nos dejan movernos ni ir al baño,” declaró un exempleado bajo condición de anonimato, visiblemente afectado y todavía con manchas de pintura blanca y negra en las rodillas. “Llevamos el disfraz de torre bajo un sol de 35 grados y si te desmayas te descuentan media quincena porque ‘interrumpiste la partida’.”
Según los denunciantes, las piezas deben permanecer inmóviles durante horas en cuadros de cemento pintados a mano, ubicados junto al plató, mientras Maldonado juega contra invitados que los trabajadores describieron como “señores con corbata azul que nunca saludan.”
“La única vez que puedes moverte es cuando te comen,” explicó otro exempleado que fungía como alfil. “Y cuando eso pasa, tienes que caminar solo hasta el área de eliminados, que es básicamente una silla plástica cerca del portón.”
Las condiciones se agravan, señalaron, cuando la partida se interrumpe por un apagón, situación frecuente en la capital, y las piezas deben permanecer en posición en la oscuridad total “para no perder la concentración del juego.”
Varios empleados que hacían de peones relataron que en más de una ocasión tuvieron que hacer sus necesidades dentro del disfraz, ya que el reglamento interno del tablero, firmado como anexo al contrato colectivo, estipula que “el peón no tiene derechos hasta que llega al otro lado del tablero, momento en el cual puede ascender a camarógrafo.”
Cuando se le solicitó comentario, un vocero de HCH negó todas las acusaciones y aclaró que los empleados gozan de plenas libertades, incluyendo la posibilidad de moverse en diagonal si son alfiles, y que el canal cumple con todas las normativas laborales vigentes “excepto las del horario, el salario mínimo y las vacaciones, que esas son más una sugerencia