Tegucigalpa — El Presidente del Banco Central Roberto Lagos presentó ante medios nacionales su estrategia definitiva para sacar a Honduras del subdesarrollo: que los 9.5 millones de hondureños se conviertan, todos a la vez, en vendedores de diaria apuntada.
“El problema de este país nunca fue la falta de instituciones, la corrupción o la fuga de capitales”, explicó Lagos, mientras acomodaba un cuaderno de mil rayas y un lapicero Bic mordido. “El problema es que no hemos sabido monetizar nuestro don más grande: apuntar números que no sabemos si van a salir afuera de nuestra casa.”
Bajo el modelo Lagos, cada ciudadano recibiría un sello borroso, medio kilo de papelitos cortados con las manos y la autoridad moral de decirle a un vecino “sí paga, yo conozco al que paga, le gusta tanto el negocio de la diaria apuntada que hasta tiene tatuados los números 1 y 8”. El economista calcula que si cada hondureño vende el mismo número ganador un promedio de 40 veces al día, la economía informal se volvería tan grande que dejaría de ser informal por pura fuerza de voluntad.
“Es matemática pura”, insistió Lagos, señalando una pizarra donde solo había dibujado un billete de L 10 con una flecha hacia un billete de L 700 y, debajo, un signo de interrogación gigante que nadie quiso preguntar qué significaba.
Analistas del Banco Central ya evalúan incluir “Doneeduardo dígale a los de la diaria que tiren el 69, ya días no juega” como nuevo indicador macroeconómico. Expertos recomiendan buscar un nombre mas corto.
Hasta el cierre de esta nota, Lagos aseguraba tener un plan B, un plan C y un plan Che.