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“Reino Unido declara la guerra al tabaco… de las generaciones futuras (las pasadas que se arreglen solas)”

Redacción — Redactor · · Lectura: 3 minutos

El Gobierno británico ha aprobado una legislación que básicamente dice: si naciste después del 1 de enero de 2009, eres demasiado puro para el tabaco y así seguirás hasta el día en que te mueras de otra cosa. Un generación que no sabrá porqué papá tardó tanto en buscar cigarros.

La genialidad del sistema es que la edad mínima legal sube un año… cada año. Es decir, no hay línea de llegada. Un ciudadano nacido en 2010 tendrá prohibido comprar cigarrillos a los 20, a los 40, a los 65, y también cuando celebre su centenario rodeado de bisnietos que no saben ni lo que es un cenicero.

El Gobierno lo llama “generación sin humo”. Desde Panqueque Hondureño “una función que nunca converge”.

Los expertos de Nottingham prometen 88 años de vida saludable acumulados para 2075. Dividido entre la población afectada, eso es aproximadamente once minutos extra por persona, pero ¡once minutos muy saludables!

Y por si acaso alguien pensaba escaparse por la vía del vapeo, tranquilos: también está prohibido vapear en parques infantiles y cerca de colegios. Que conste que sí se puede seguir vapeando en el sofá de casa mientras se mira The Boys. Prioridades.

En el resto de Europa, Bélgica y Francia asienten con gravedad desde la distancia, mientras internamente calculan cuánto recaudan todavía en impuestos al tabaco.

No es que la salud pública no importe. Es que la salud pública cuesta, y cuando un gobierno descubre que puede reducir ese coste prohibiéndole el tabaco a una cohorte entera de ciudadanos antes de que adquieran el hábito, la decisión deja de ser moral y se convierte en contable.

La ironía final: los fumadores actuales, muchos de los cuales recibieron propaganda patriótica sobre el consumo de tabaco en la línea de fuego en la WWII, (los que ya están en el sistema), los que el Estado lleva décadas gravando con impuestos especiales precisamente para compensar ese coste sanitario extra, esos se quedan sin mención en el discurso. Porque ellos ya pagaron, ya gastaron, ya enfermaron, ya dejarán de cobrar pensión y ya no servirán como narrativa de esperanza.

La “generación sin humo” es, la “generación que no le va a costar un dineral al presupuesto”. Solo que eso queda bastante peor en el cartel.

Nota de la redacción: Este artículo es de naturaleza satírica. Cualquier similitud con personas reales, vivas, muertas o en campaña electoral, es completamente intencional pero legalmente negable.

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Redacción