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Honduras ratifica acuerdo de rescate de astronautas, pero solo cubre a los que caigan dentro del horario de atención

Julian Casanegras — Redactor · · Lectura: 2 minutos

TEGUCIGALPA — En cumplimiento de sus nuevas obligaciones espaciales, olvidando como de costumbre las terrestres, el Congreso Nacional ratificó el Acuerdo Internacional de Rescate de Astronautas, comprometiéndose ante el mundo a auxiliar a cualquier tripulante que caiga en territorio hondureño, siempre que lo haga de lunes a viernes, entre las 8:00 y la 1:00 p.m., con media hora de almuerzo de por medio.

“Honduras es un país serio y solidario con la humanidad”, declaró el diputado de la comisión espacial, “Si un astronauta se estrella en horario hábil, lo rescatamos de inmediato. Si cae un viernes a las 12:45, le sugerimos aguantar el reingreso un par de horitas.”

Según el reglamento, el astronauta rescatado deberá presentarse personalmente en ventanilla con su pasaporte, dos copias de la cápsula y constancia de no haber orbitado deudas pendientes con el Estado, o como lo conocen en la Capital: Matrícula Vehicular, pago del siglo XVI pero que, como viene del espacio, tiene que ser del siglo que esté corriendo, más la solvencia municipal.

Quienes aterricen en feriado patrio serán reprogramados. La normativa también contempla casos especiales: si el astronauta cae en una zona sin cobertura, la misma en la que vive el 70% de la población, se le considerará “rescatado en proceso” por tiempo indefinido.

Consultado sobre el equipo destinado a la operación, el vocero confirmó que será la misma ambulancia que lleva ocho años sin llegar a Choluteca, “pero ahora con vocación interplanetaria; ya le pegamos una calcomanía de la luna a la par de la bandera de Taiwán”.

Al cierre de esta edición, un astronauta hipotético, ya cayendo, admitió que prefería desintegrarse y ser uno con el polvo espacial antes que caer en manos del Estado hondureño. Su último deseo: “ponga Lady Blue”

Nota de la redacción: Este artículo es de naturaleza satírica. Cualquier similitud con personas reales, vivas, muertas o en campaña electoral, es completamente intencional pero legalmente negable.

Escrito por

Julian Casanegras