PITO SOLO, SANTA BÁRBARA — La familia Escobar anunció esta semana que adquirir vivienda propia en Honduras es técnicamente posible, siempre que primero se resuelvan detalles menores como el terreno, los permisos, el agua, la luz, el cemento y el salario mínimo.
“Ya casi”, confirmó Óscar Escobar, 44, desde una silla plástica en el patio de su suegra, donde reside desde 2013.
La investigación comenzó cuando su esposa Mirna vio un terreno cerca de Naco. Cuatro años de ahorro después, el terreno había subido exactamente lo mismo que habían ahorrado. Los permisos municipales tomaron seis meses adicionales y concluyeron cuando la ventanilla “estaba en mantenimiento”.
El golpe final llegó en 2026 cuando una nueva normativa encareció el cemento importado. La familia evaluó tres opciones: esperar, buscar más barato, o “hacer como que la casa no era tan importante”. Optaron por la tercera mientras ejecutaban la segunda.
Las conclusiones del informe, presentado durante un almuerzo de frijoles, son las siguientes: el sueño existe, los requisitos para alcanzarlo superan los recursos disponibles, y esto no desanima a nadie porque “al menos esta ilusión no hace daño”.
Al cierre de esta nota, Óscar había encontrado un terreno en Potrerillos “más barato, solo que lejos de todo”. Su hijo mayor se fue de mojado a la madura edad de 12 años.