VILLANUEVA, CORTÉS — La flamante rotonda inaugurada el año pasado en el bulevar principal (es el único) sigue desafiando la comprensión colectiva de sus habitantes, quienes en su mayoría la tratan como un obstáculo decorativo de gran tamaño.
“Yo venía derecho como siempre y de repente eso estaba ahí”, declaró don Maradiaga, conductor de pick-up desde hace tres décadas.
La rotonda, construida según el alcalde para “ordenar el tráfico y modernizar el municipio”, ha logrado en cambio un nuevo tipo de caos que los villanuevenses describen como “el mismo de antes, pero en círculos infinitos”.
Al menos cuatro conductores han dado tres vueltas completas sin salir, creyendo que “en algún momento la cosa se iba a acabar sola.” Los mototaxis desarrollaron su propia solución: ignorarla completamente.
La Municipalidad anunció una campaña educativa: un letrero que dice CEDA EL PASO, el cual, según fuentes, será colocado apuntando hacia adentro de la rotonda “para que se vea más.”